Entre las llamadas niñas bien de la sociedad se ha impuesto como moda llegar vírgenes al matrimonio; sin embargo, sí sostienen relaciones sexuales, pero sexo anal, ello con la idea de que “mantener la integridad del himen salvaguardará su pureza”.

Se trata de una práctica que, aunque antigua, se está poniendo de moda entre las adolescentes de clase media y media alta, quienes la sugieren en las redes sociales como un método efectivo para evitar embarazos y, sobre todo, llegar vírgenes al matrimonio. De acuerdo con el coordinador de la Clínica de Género y Sexualidad del Instituto Nacional de Psiquiatría, Alfredo Whaley, esta moda resulta tan cuestionable como riesgosa. Señaló que esta situación se da en los sectores conservadores y ultraconservadores, principalmente católicos. Abundó que lo que está haciendo la juventud es perpetuar “ideas machistas de que la mujer debe ser ‘pura’ preservando el mito del himen”. Destacó que lo contradictorio es que este sector de niñas bien -de educación católica, clase media y alta- tiende a tener sexo oral o anal y llegan a masturbarse, pero depositan en el himen su valor como mujeres, el buen nombre de la familia y con ello evitar el embarazo. Sin embargo, esta tendencia no es solo una cuestión de mujeres; “los hombres prefieren tener sexo anal y ya cuando se casan tienen encuentros vaginales”, explicó el especialista tras referir que esta práctica “es de gente de doble moral e hipócrita (…) Incluso, en la práctica médica han detectado casos de hombres que prefieren tener relaciones sexuales con animales con tal de mantener ‘la pureza de la mujer'”.

El mito del sexo anal

Whaley destacó que dentro de esta situación hay un mito: “El sexo anal no le encanta a la mujer, menos de 10 por ciento reporta que les agrada” y las que lo hacen es para complacer a la pareja y no embarazarse, lo cual resulta absurdo con la gran cantidad de métodos anticonceptivos que existen actualmente. Señaló que todas las prácticas de sexo anal -independientemente de si se está o no de acuerdo- debe de hacerse de una manera higiénica dado a que la bacteria e-coli se encuentra en la materia fecal y es la causa principal de que se desarrollen infecciones en las vías urinarias, de transmisión sexual y desgarros, así como problemas con el control de los esfínteres. “Por ese tipo de relaciones sexuales se dan casos de amebiasis peneana -que es una infección muy aparatosa- por lo cual muchos hombres son amputados porque se confunde con cáncer de pene”. Este tipo de encuentros sexuales deben darse bajo medidas de seguridad: usar condón y lubricantes dado a que el epitelio del ano no es el mismo que el de la vagina. “El ano es seco y su epitelio no es secretor -como el de la vagina- por eso la penetración resulta muy dolorosa. Estamos hablando de una zona donde hay una gran cantidad de bacterias, es un área de desalojo y desecho del tubo digestivo. Por lo regular pocos toman precauciones”. El coito anal que también suelen relacionarse con la sodomía (palabra derivada de Sodoma, ciudad mítica que junto a Gomorra, según la Biblia, fue destruida por Jehová debido a sus desenfrenos sexuales) resulta una práctica de poder machista. “Es una forma del hombre de imponer su poder y de tomar el control absoluto. Ve a la mujer como un objeto que se puede penetrar por todos los orificios para hacerla suya. Sobre todo el ano que tiene una implicación de mucha intimidad, más que la vagina y el pene”, dijo el especialista. En esta moda ha contribuido también la pornografía que ha normalizado y convertido ese tipo de encuentros en actos placenteros: “Hay que orientar a los jóvenes con información de sexo seguro, de que esas son actuaciones y que el ano es un área de alto riesgo; se pueden contaminar de virus, bacterias, parásitos y hongos, en un solo encuentro, por mala limpieza”. El problema es mayor ya que muchos jóvenes han contraído el Virus del Papiloma Humano (VPH) por ese tipo de prácticas, derivando en casos de cáncer, explicó Carlos Eduardo Aranda Flores, ginecólogo oncólogo del Hospital General de México. En la Universidad Autónoma de Morelos realizaron la investigación Riesgo de contagio de VPH -la cual avaló el Instituto Nacional de Salud Pública- con 450 estudiantes varones de medicina y psicología, con una edad promedio de 21 años, en la cual se detectó la presencia del VPH en 19.4 por ciento; de éstos, 17.4 por ciento era portador de virus de alto riesgo. Estos son los causantes de 70 por ciento de los cánceres de cuello de útero. Durante la investigación se encontraron en total 17 tipos de virus, siendo mucho más frecuente los de alto riesgo. Las cifras muestran que éstos, que se presentan con mayor frecuencia en México, son los agresivos y, por ello, son urgentes las políticas de prevención y promoción de la salud ya que 23 por ciento reportó usar siempre condón y 77 por ciento no lo usa con todas sus parejas sexuales.

 

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