El problema de la timidez consiste en que sentimos un miedo incontrolable a ser juzgadas. Pensamos que por la mente de nuestro compañero surgirán pensamientos tales como “no me gusta cómo se está moviendo en este momento”. Pero si nos paramos a pensar, ¿acaso nosotras tenemos ese tipo de reflexiones con nuestra pareja, o en cambio nos dejamos llevar por la pasión y por las ganas de divertirnos?

Nos sentimos presionadas y, por lo general, solemos incluso beber un poco más de la cuenta para estar más seguras de nosotras mismas a la hora de probar algo nuevo en la cama, o incluso apagar la luz o subir el volumen de nuestro aparato de música.

Quien sufre de timidez durante las relaciones sexuales suele tener poca iniciativa, mientras que su pareja es la que propone fantasías, juegos y lugares nuevos.

Están esas chicas que bailan en la barra, invitan a los hombres con tragos e intercambian textos super sensuales. Y estás tú: una persona tímida, a la que se le dispara el corazón cada vez que se le acerca el hombre que le gusta o que escribe y borra cada texto porque tiene vergüenza de decir algo “equivocado” y que se siente incómoda aun en el rincón de la fiesta.

Ser tímida en esta época de sobre exposición, de selfies sensuales y sexting a toda hora no es fácil, pero sí es posible tener una relación aun siendo super introvertida.

Para empezar, ser tímida no es un sinónimo de aburrida o de tensa. Las personas tímidas tienden a pensar mucho antes de actuar, y cuanto más piensan menos actúan, pero a su vez suelen ser personas super interesantes por conocer y muy afectuosas en una relación, aunque no lo “posteen” a cada minuto en facebook.

Para darle una solución a este problema, podemos hablar abiertamente con nuestra pareja para determinar juntos una salida a nuestros miedos. También nos puede ayudar pensar en lo que quiere nuestra pareja de nosotros, y no sólo en cómo nos sentimos. ¿No le sorprendería a tu chico que tomases la iniciativa de vez en cuando?

Afrontar este problema es más fácil de lo que parece, y el primer paso consiste en modificar los pensamientos que nos llevan a sentirnos inhibidas. Si dejamos de considerar el sexo con nuestra pareja como un examen donde nos analizarán y deberemos aprobar, podremos comenzar a sentirnos más tranquilas y a disfrutar de las nuevas experiencias.

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