La liberación femenina, la igualdad, la falta de prejuicios, la píldora anticonceptiva… Todos esos conceptos han llevado a la sociedad a que pensemos que la igualdad entre hombres y mujeres es un hecho en todos los aspectos, parece que no afecta a todos los campos. La libertad sexual femenina; el hecho de que las mujeres puedan tener una vida sexual tan promiscua, como la de los hombres promiscuos sin que a ellos les llamen machotes y a ellas frescas; que la mujer tome la iniciativa a la hora del cortejo, que un hombre pueda verla como madre de sus hijos si se acuesta con él nada más conocerle

El miedo a la mujer activa sexualmente parece que sigue vigente. Quizá la reciente noticia sobre la Viagra femenina que ha causado un tremendo revuelo en ciertos sectores de EEUU sea un extremo exagerado. Al parecer es tan eficaz que la facción más conservadora de norteamérica “teme” que las mujeres dejen a un lado los valores familiares y, en pos de la actividad sexual, empiecen a desatender sus obligaciones.

El hombre tiene muy asumido su papel y le resulta complicado aceptar esos cambios de roles, quizá ese sea un extremo muy radical, pero sexologos comentan que han recibido pacientes con problemas relacionados con el nuevo papel de la mujer, con esa nueva hembra activa sexualmente, que no espera a ser conquistada. La edad en la que se nota más ese tipo de problemas es alrededor de los 40, algo que tiene cierta lógica porque es una generación bisagra en la que hay algo de las tradiciones anteriores en las que el hombre tenía que ser, hablando de una manera muy gráfica, el cazador y la mujer espera a ser conquistada con las nuevas costumbres y la falta de diferencias teórica. Pero los jóvenes, que en teoría deberían tener asumido que no pasa nada, que una chica puede tomar la iniciativa y por ello no va a ser una ninfómana ni nada malo, también se sienten confusos y hay problemas sexuales derivados de ello. Cada vez son más los casos de chicos sin demasiada experiencia que se sienten acomplejados, que al ver a mujeres tan decididas, que alardean de su experiencia sexual, piensan que ellos no van a poder dar la talla y se inhiben y tienen problemas de impotencia.

Dejando a un lado la cuestión ética, sí que es cierto que el hombre tiene muy asumido su papel y le resulta complicado aceptar esos cambios de roles. Sí, podría decirse que, en general, aunque racionalmente no sea capaz de reconocerlo, una mujer activa le asusta.

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