Calendario sexual: si lo planeas, puede salir mejor.

En nuestra vida sexual todo tiene su justo momento. Es la ciencia de los llamados biorritmos sexuales, que hace que los placeres estén condicionados por nuestras hormonas, sin dejar de lado otras circunstancias psicológicas o sociales.

Para la mujer, el ciclo menstrual es el factor que con más fuerza nos predispone o persuade, y no solo en nuestro comportamiento sexual. Hace solo unas semanas, Adrianna Mendreck, de la Universidad de Montreal, publicó un estudio que muestra cómo la caída de estrógenos y progesterona durante los trece primeros días después de la menstruación provocan un deseo irresistible de fumar y cierta inapetencia sexual.

La ovulación, sin embargo, se convierte en implacable inductor del deseo. Una vez que las hormonas femeninas recuperan sus niveles, además de sufrir las acostumbradas molestias y un espantoso apetito, sobre todo ante una tableta de chocolate, la capacidad de seducción alcanza su pico. La mujer se muestra en este momento más cariñosa y receptiva a una relación amorosa o sexual.

Todo está en las hormonas…

Esto no pasa desapercibido para los hombres. Un viejo estudio en la Universidad de Nuevo México comprobó que las bailarinas de striptease recibían propinas mucho más generosas cuando entraban en la fase de ovulación. Podría deberse a que las feromonas femeninas que se producen durante este periodo atraen al sexo opuesto. Según la investigadora sueca Ivanka Savic, la acción de las feromonas en la respuesta sexual humana es muy potente.

El impacto de esas sustancias químicas invisibles en nuestro sistema nervioso y nuestra conducta sexual es innegable, pero nuestras pasiones se rigen igualmente por otros factores biológicos y psicosociales. De hecho, el hombre no sufre tanta fluctuación cíclica en sus niveles hormonales y sí en su predisposición al sexo. Ahí tenemos, por ejemplo, el baby boom futbolero, que muestra cómo las victorias de la selección en los Mundiales disparan la natalidad nueve meses después.

Una de las personas que más ha investigado acerca de la sexualidad y los biorritmos es el médico alemán Peter Platz. Sus experimentos han permitido dar con esa franja del día en que necesariamente coinciden los biorritmos eróticos de hombre y mujer y el interés sexual de uno encaja perfectamente en el de su pareja. Esa hora óptima sería el despertar, lo que confirmaría la teoría del clásico mañanero. Para un encuentro algo más exquisito habría que esperar a media tarde, el momento de la siesta. La mujer tiene la libido encendida y es cuando el hombre tiene mayor apetencia de una sesión de sexo intenso, lento y más refinado.

Ya que la ciencia ha conseguido desentrañar los mecanismos del deseo y algunas de las razones que nos permiten entender por qué sentimos y actuamos de manera diferente según el día o la hora, no estaría de más organizar nuestro propio calendario sexual siguiendo las siguientes pautas:

  1. Durante la ovulación, el deseo sexual es incontenible.
  2. Los sábados y, en segundo lugar, los viernes son los días preferidos por los españoles para practicar sexo.
  3. Coito mañanero, un clásico. La mejor hora para el orgasmo son las nueve de la mañana, según el estudio de Platz. Es cuando el hombre tiene una mayor concentración de testosterona y la mujer ha reducido la hormona del sueño. A mediodía, sin embargo, aunque el sexo masculino está activo, ellas tienen la mente ocupada en otros quehaceres.
  4. El sexo después de comer es muy morboso, sobre todo por lo que en ocasiones tiene de transgresión. La disposición hormonal en ambos sexos es también idónea.
  5. Hay situaciones en las que se considera muy probable que se produzca el acto sexual: una escapada de fin de semana, antes de dormir y después de cenar fuera de casa.
  6. Planificar sabiendo que necesitaremos al menos una media de 11 a 30 minutos para alcanzar el orgasmo.
  7. Bajar las expectativas en periodos de estrés o de insomnio. Si hay demasiada preocupación, el sexo se ausenta. Además, la secreción de muchas hormonas está muy ligada a los ciclos de sueño y vigilia.
  8. Tampoco ayudan esos kilos de más visibles después de las vacaciones. Los complejos inhiben el deseo.
  9. Durante la menopausia, la vida en pareja debe lidiar con la irritabilidad y ansiedad que provocan el batacazo hormonal. Pero ni en la mujer ni en el hombre la etapa de madurez debe significar un deterioro sexual de la relación.
  10. El sexo es inductor del sueño. Aunque los biorritmos que plantea Platz estén descompensados -en este caso a favor de la mujer, que está más excitada-, ¿por qué no desafiar sus teorías con un rato romántico?
  11. ¿La primavera la sangre altera? Según el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff, es un mecanismo psicológico más que biológico o real, aunque sí es cierto que la luminosidad tiene un impacto muy positivo en nuestra conducta sexual.
  12. Si el sexo tiene fines reproductivos, el mejor momento son los días previos y durante la ovulación, teniendo en cuenta que la vida de un espermatozoide se puede prolongar durante varios días, por lo que no cabe descartar el embarazo en otros momentos.
  13. Algunas fechas del calendario habrá que marcarlas al rojo vivo. Carnaval, San Valentín o el periodo estival propician el encuentro sexual y los fabricantes de preservativos hacen su agosto.

 

 

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Como se publicó en http://www.elmundo.es/yodona/2015/01/29/54ca9421ca4741127e8b4572.html

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